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domingo, 4 de marzo de 2012

Más que un collar de melones. Pesada.



Con el miedo de la mano y la paciencia en ningún lado.


La chica no sabía qué hacer. Se encontraba en mitad de la calla, perdida y sin mapa, con las bolsas en la mano y ni un duro encima.
La gente ni le miraba, pero por lo menos hoy estaba bonita por si algún idiota le ponía la vista encima.

Quería ir al teatro, su única ilusión. Verse bajo los focos e iluminada por miles de flashes no menos brillantes que su sonrisa. Pero sabía que era imposible. Por lo menos tenía que intentarlo.

Su amor era inservible. No estaba pero no aguantaba sin él. Se había ido lejos, pero sus cartas le hacían llorar y recordar. Ya casi había olvidado su tacto, sus labios, su olor... Pero trataba de olvidar, sólo recordar cuando pudiese derrumbarse sin que nadie mirara.

Miró al cielo. Era un día soleado.
Respiró hondo y decidió hacer una locura... ¿Por qué no dejarlo todo?
Para qué seguir buscando, no necesitaba un escenario en alto y los asientos por lo bajo, mejor que su escena fuera la calle y no seguir la disciplina y las reglas de lo establecido.


Mejor sonreír a la manzana, ignorar a las gentes, soltar las bolsas y interpretar la mejor obra que nunca salió a la calle: su vida



. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Con él.




Un sencillo ejemplo de una vivencia.
Un primer plano y en el segundo también hay algo.
Una foto que describe tiempo y muchas cosas vividas.
Algo tan sencillo como el blanco y el negro que se combinan hasta mostrar algo sencillo y con significado.


Pero es la parte connotativa y subjetiva de la mísera y engañosa visión.


Pero para mí siguen siendo ellos y lo que me dan cada día algo muy grande: ser ellos.




En cinco minutos.
La vida puede ser eterna en cinco minutos.
Los que esperan mientras algo malo puede estar ocurriendo.
Los que discurren mientras esperas que algo bueno te invada.
El tiempo que se tarda en recapacitar un error.
Los minutos que necesitas para estar más cerca que rozando su nariz.
Un paseo inacabado.
Un momento de silencio.
La imagen que no se te borrará jamás.
El momento en el que una nueva vida se convierte en proyecto.
El momento en el que esa vida, por poco o muy avanzado que esté el proyecto, acabe.
El tiempo que dedicas y posar tu mano en tu vientre y notas cómo palpita.
La espera del escalofrío de placer.


El cúlmen, el éxtasis.
El final, la intensidad del último aliento.




La vida es eterna en cinco minutos.

sábado, 28 de enero de 2012

Una tímida sonrisa.



Hoy me he tomado la libertad de poner esta foto y divagar algunas cosas sin sentido en base a esta imagen. Espero que no me mate.








Nunca creas que eres menos que perfecta.
Y con eso en mente, siguen pasando mis días.
Porque son míos, de nadie más.


Cuando tropiece, me arrodillaré ante el problema, pensando hacia mis adentros cómo rebanarle el cuello.
Cuando me pierda haré autostop con la camiseta subida, algún salido me llevará hacia donde quiera y mi sonrisa será oculta pero intensa.
Cuando me equivoque me reiré de mi yo de hace un segundo, "¡Estúpida!", ahora toca hacerlo mejor.




La gracia está en hacerme caso a mí misma de vez en cuando.







Tírale el cigarro al loco que te interrumpa. Será gracioso el olor a camisa y carne quemada. Es como las mil que tienes tú.




Hoy nos lo hemos pasado bien.
Hemos aprendido distintas cosas en estos días.
Conocemos defectos, derechos y deberes.
Es bueno dar grandes pasos aunque haya grandes caídas.
Es genial el intercambio de "Gracias." que me causan mil sonrisas.


Amo esos efectos secundarios.




171008



domingo, 22 de enero de 2012

Las palabras equivocadas.





Caminaba por la arena
la orilla estaba a mis pies.
Mis zapatos aseguraban
la caída del atardecer.


Dichosa canción que rondaba mi cabeza,
Igual que la arena entre mis dedos.
La luz y el calor sonrojaban mis mejillas,
el recuerdo elevaba mi sonrisa.
Añoraba el día en el que de la mano
por aquí me llevaba el mago de la alegría.


Un tiempo en el que éramos casi perfectos,
de la mano paseábamos sin ningún por qué.
No veíamos más de la nuca del otro
pues no nos interesaba lo que pudiera haber.


La camisa empapada todavía seguía oliendo a él.
Todo lo que me rodeaba entonaba su linda canción.
mas no olvido que por muy dulce que fuera ese tiempo
ya no es más que un trozo que forma el ayer.


Buscábamos nuestro futuro en los sueños incorrectos,
deseábamos ser libres en un mundo de horrores,
escribíamos esa canción con las palabras equivocadas,
masticábamos la felicidad con la lengua envenenada.


Solíamos decir demasiado "para siempre".
Creamos nuestra atmósfera cuanto menos protectora.
Encerraba mi cabeza en el hueco y el olor de su cuello.
No nos dábamos cuenta de lo que había aquí fuera
donde un amor tan grande se hace pequeño.


El frío azotaba mis mejillas.
El mundo me estaba llamando de nuevo.
Los zapatos puestos, me pesaban.
El mago y su magia me abandonaron con su última caricia.


lunes, 16 de enero de 2012

Sin título y sin historia.



Me sentía así. No se sabía bien cómo estaba.
Marina hizo comenzar el día con un par de lágrimas.
El viaje fue corto.
El día lloró por mí, pero no consiguió hacer que yo llorara.


No mientras él estuviera conmigo.


Terminar la noche con el Sol. 
Un espectáculo inolvidable en un país lleno de mundos y piruetas maquilladas.


Al final el día consiguió parar de llorar.
Lloré en silencio sobre mi almohada, pero lágrimas cálidas, y de alegría. 

domingo, 8 de enero de 2012

Una mañana de esas..








Quedaron a las seis y media en la esquina de siempre. Hacía muchísimo calor , estaba sudando como nunca. Los coloretes le estaban subiendo el tono por momentos, él se iba a dar cuenta de lo nerviosa que estaba y encima de que estaba sudorosa. Esperaba que para saludarla no le pusiese la mano en la espalda.

Llegó tan puntual como siempre. Sus pantalones favoritos, unas gafas que nunca le cubrían los ojos para mirar con una ceja levantada y una sonrisa tímida pero más bonita que nunca. Él también parecía nervioso.
La cogió de la mano y se la llevó sin abrir la boca a algún lugar que ella no conocía y que nunca sabría llegar, su mano le impedía adivinar dónde estaban. El olor a humedad se le metía en la nariz, haciendo que el sudor aumentase por momentos.
De pronto pararon. La colocó delicadamente contra la pared y acercó el cuerpo al suyo. Le quitó la mano de los ojos. Estaban en un callejón oscuro, pero al final había una luz. Se veía al fondo el mar con el sol reflejado, la gente paseaba por la orilla con las sandalias en la mano, observando lo mismo que ella. En ese momento pasaron un par de mariposas blancas danzando y se alejaron con su baile hacia la playa. Dicen que dan buena suerte. Al girar la cara, le dijo él:
- Tengo una cosa que darte. Tienes que volver a cerrar los ojos. Confía en mí.
Hizo lo que se le mandaba y todo ocurrió muy rápido. El sonido del mar, las mariposas del último beso se me metieron en el estómago y sus labios se encontraron con los de ella.
Ya no existía ni el mar, ni el callejón, ni el aire, ni el tiempo. Ahora sólo estaban ellos dos imitando a las dos mariposas blancas que se fueron a perderse al mar.

Allí terminaron los dos, sabiendo que no amarían nunca más, porque todo era un mal sueño que añorarían durante toda su vida y que fue obra de la imaginación de una chiquilla frente sus apuntes de matemáticas.
Pero como últimamente todo lo que pasa por la mente humana se suele hacer realidad... ¿Por qué su historia no podría también?





Me gusta soñar de vez en cuando.


viernes, 6 de enero de 2012

Sus mejores colores.



Se puso sus mejores colores, tanto en tela como en sus mofletes. Las manos le temblaban, los dedos no los notaba suyos, las piernas parecían querer echar a correr sin permiso.

El día anterior, en la cafetería, consiguió decidir lo que llevaba rumiando tres años: cogería su camiseta, lo sentaría de un tirón y se lo diría, aunque fuera a gritos, pero tenía que salir.

Mucho tiempo aguantado a ver si era capaz de ser una buena amiga, de ser la amante perfecta, de pasar desapercibida pero conseguir su atención.. pero el deseo de tenerle como suyo le mataba. Tenía pesadillas, no podía mirarle sin un deseo mezclado con un cosquilleo.. Una explosión que no era capaz de controlar, sabiendo que nunca sería calmado el dolor y que nunca sería suyo.
Lo tenía casi todo planeado, pero sus sentimientos seguro que estaban preparando también como hacerle la jugada cuando llegara el momento.
Cogió su chaqueta y el último vistazo al espejo.
El carmín bien escogido, la frente bien alta y se encaminaba con paso firme y las piernas en su sitio.

En la esquina le esperaba.
El perfil era su debilidad. El sol hacía la función de hacer que sus ojos se convirtiesen en luceros incluso con luz. El corazón le daba golpes en el pecho, frenético.
La mano en el bolsillo, el hombro apoyado.. Unútil describir, ni ella sabía lo que estaba viendo.

Ralentizó el paso, él miraba, las miradas se entorpecieron y ella quedó lívida frente a él.
Él tomó su mano, temblaba igual que ella. Le levantó un poco la cara y sus narices se rozaron.

Un "te amo" en silencio.
Dos personas que se pertenecen.
Un destino que los separa.



"Tú por tu camino. Yo por el mío."




171008

Y esas cosas que ahora ves de otra manera...





... pero que las recuerdas y la alegría te da el por viento que debe.








- No, Sonia... Soy raro.
- No, simplemente... eres especial. Me gusta.
- Te quiero.
- Y yo. Mucho.
- Te quiero... ¡Elevado a infinito!