Frío, pero todo sobra.
Todos dicen que no hay mal que por bien no venga, como siempre, no se debe generalizar, quien parece insignificante te puede tirar tus teorías de habladurías de viejos en tus propias narices.
Ni caminando haciendo estúpidos círculos en la habitación. Todo estorba.
Una parada en seco, y las alas cayeron por su propio peso. Qué sentido tiene darles uso, cuando llegas allí arriba lo único que puedes hacer es caer, porque ya no hay aire con el que respirar.
Un escalofrío, las gotas de sudor se mezclan con esas lágrimas oscuras.
Ya en el suelo, sólo queda recogerlas y guardarlas para cuando sea seguro que el vuelo será estable, constante y sin muchos cambios en el viaje.
Al final todo se calma. Al final todo pasa.
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lunes, 12 de noviembre de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
Somos nosotros.
Lo que me queda es saber que todo fue algo bueno.
Ahora mismo quisiera evadirme, gritar hasta que no me quedara nada, y soltar todo lo que no sea semejante a la pureza.
No somos conscientes de que todo lo que pasa es porque nosotros lo permitimos, preferimos decir que es cosa del tiempo o culpa de la pobre casualidad. Nada pasa por pasar, la suerte sólo se dedica a repartirse de mala forma y poner a prueba a esta gran mole de seres llamada Humanidad.
Somos expertos constructores de muros, de barreras, de abismos entre nosotros, de hacer las cosas mal porque parece lo más cómodo.
Expertos en tejer mentiras que nos rodean y en las que nos vemos atrapados por nosotros mismos, maldito día en el que comenzamos a crear esa vida que incluso nosotros hemos creído real. Y nos vemos cogidos, amarrados, cubiertos y sin poder movernos, porque esa gran mentira ya tiene que ser nuestra vida.
Y así vamos perdiendo oportunidades que se quedan pegadas en esa tela que no nos deja movernos con libertad, pero ya hay tantas que consideramos que forman parte de ella también, que son pura mentira.
No le echemos la culpa ni a la suerte, ni al tiempo.
Hagámonos expertos en derrumbar y destruir. Por esta vez, hagamos las cosas bien.
martes, 14 de febrero de 2012
Hoy, 14 de Febrero.
Abajo San Valentín.
Abajo el Corte Inglés.
¿Te has fijado en todo aquello que se te ha ocurrido para el día de hoy para que no piense que te olvidas?
Pues buen.
Un humilde consejo desde el cariño (ahora las ironías me las guardo en el corazón): Todas esas ideas que has desechado, llévalas a cabo durante el resto del año.
Siento decir que San Valentín no era un moñas como el que nos ponen. Una banda rosa y unas cuantas flechitas.
Primero. Ese es el que llamamos comúnmente "Cupido" (que tampoco es).
Segundo. Era un tío que le echó narices en su vida. Tiempos de Claudio II. Infórmense.
Arriba esa no rutina de la sorpresa.
Arriba una flor de papel con ese día grabado.
Os quiero, queridos míos.
viernes, 10 de febrero de 2012
Ponte las botas nuevas que las vas a estropear.
Comencemos. Caminemos.
Ponte las botas nuevas que el nuevo camino empieza.
Respira el último aliento, que no lo olerás más.
Vamos hacia una tierra nueva, ya la conocerás.
Una ciudad enorme, llena de colores y de gentes que parecen caminantes pero arreglados. Sumergidos en sus móviles, su vida, y sin ser conscientes si quiera de lo que tienen justo en frente.
El camino al trabajo lo tienen automatizado: las llaves, la puerta, ascensor, botón, primer giro a la derecha y todo recto hasta el suplicio de un nuevo día.
La suerte que ella tenía era que no tenía nada planeado. Se prestó a la suerte de ese mismo amanecer, rezando o algo parecido para que algo bueno sucediese en esa gran ciudad.
Caminaba y caminaba. Como siempre, colores mezclados por todas partes, gente extravagante que creía que nadie le miraba.
Por fin se decidió a ir en busca de su nueva residencia, el lugar donde todo empezaría a partir de una base de 18 años de cultivo. Y allí estaba.
Su maleta era ligera. Dinero, libros, el ordenador portátil, algo de ropa y su cámara. Ella pensó que no necesitaba nada más. Con un poco de suerte vendería fotografías curiosas y haría retratos por unas pocas monedas o el billete más pequeño.
Dicen que sólo hay hombres bohemios. Eso escuchó una vez. Nunca se prestaría ni se daría al amor en esa vieja y anciana ciudad. Ataduras que nunca ves por mucho que te digan, ahí el sentido común no vale, ni la razón, ni los ojos. Nada. Eso es cosa de gente normal. Ella, sencillamente, era de mente sencilla. El amor era muy complicado para su entender.
Nuevas personas que conocer. Una noche. La primera noche. Tendría la batería preparada.
Su vestido más sencillo, las pestañas alargadas y oscuras. Unos ojos atentos a las sombras y al cambio de la antigua ciudad. Descartaría a los nuevos residentes. Ella era sencilla, lo de beber era complicado para su entender. En esa ciudad que se vestía de negro y de luces, esa gran ciudad con tanta historia y leyendas que contar... un desperdicio de tiempo y de neuronas, para su entender. Porque ella era sencilla. De mente sencilla y de bolsillo... vacío.
Miró sus botas y se sumergió en las sombras de esa vieja ciudad.
En una hora sus botas ya eran viejas.
El Filósofo.
Ni había suficiente luz ni había suficiente calor en esa habitación.
El fuego no llegaba a calentar esa habitación de tan malas penas, ni las ascuas eran capaces de tener allí un poco de vida.
El anciano de los secretos se pasaba sus últimos días al lado de la ventana, era ella y los libros a los únicos seres a los que les tenía cariño, aunque fuesen inertes.
Él cada día iba a esa casa a hacer las pocas tareas que había en ese hogar impostor. Sólo se dedicaba a hacer recados en el mercado, la comida de ese anciano y avivar ese fuego (o eso intentaba) que ni se encendía ni se apagaba.
El anciano sólo viví para una cosa. Más bien para una combinación de una serie de hábitos que ya no daba tiempo a cambiar: se levantaba, se ponía esa extraña y triste túnica negra, su sayo de color oscuro y se sentaba, se bebía los libros y luego dejaba a la imaginación irse por la ventana y la esperaba con las manos entrelazadas hasta la noche, la recogía, ella le contaba todo lo que había vivido por él y se subían los dos juntos por la escalera de caracol con la lívida y temblorosa luz de la chimenea que él avivaba día tras día.
Él no se acostaba hasta que el anciano se los secretos no echaba la llave de su habitación, o eso suponía él que había allí...
sábado, 28 de enero de 2012
Una tímida sonrisa.
Hoy me he tomado la libertad de poner esta foto y divagar algunas cosas sin sentido en base a esta imagen. Espero que no me mate.
Nunca creas que eres menos que perfecta.
Y con eso en mente, siguen pasando mis días.
Porque son míos, de nadie más.
Cuando tropiece, me arrodillaré ante el problema, pensando hacia mis adentros cómo rebanarle el cuello.
Cuando me pierda haré autostop con la camiseta subida, algún salido me llevará hacia donde quiera y mi sonrisa será oculta pero intensa.
Cuando me equivoque me reiré de mi yo de hace un segundo, "¡Estúpida!", ahora toca hacerlo mejor.
La gracia está en hacerme caso a mí misma de vez en cuando.
Tírale el cigarro al loco que te interrumpa. Será gracioso el olor a camisa y carne quemada. Es como las mil que tienes tú.
Hoy nos lo hemos pasado bien.
Hemos aprendido distintas cosas en estos días.
Conocemos defectos, derechos y deberes.
Es bueno dar grandes pasos aunque haya grandes caídas.
Es genial el intercambio de "Gracias." que me causan mil sonrisas.
Amo esos efectos secundarios.
171008
lunes, 16 de enero de 2012
Sin título y sin historia.
Me sentía así. No se sabía bien cómo estaba.
Marina hizo comenzar el día con un par de lágrimas.
El viaje fue corto.
El día lloró por mí, pero no consiguió hacer que yo llorara.
No mientras él estuviera conmigo.
Terminar la noche con el Sol.
Un espectáculo inolvidable en un país lleno de mundos y piruetas maquilladas.
Al final el día consiguió parar de llorar.
Lloré en silencio sobre mi almohada, pero lágrimas cálidas, y de alegría.
domingo, 8 de enero de 2012
Brindemos.
Brindar por lo que nunca serás...
...pero mejor dar la espalda a la vida y devolverte invertido todo lo que te dio.
Camina, respira, olvida.
Graba en tu piel tu mejor traje y le pones de nuevo la cara, pero esta vez saldrás ganando, te faltacreer.
Te falta la valentía del bolsillo.
Sonrisas, un buen baño y no hay relojes: PERFECCIÓN.
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