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sábado, 18 de octubre de 2014

Comenzar a entender.

Este primer mes en Madrid ha tenido de todo. Aunque en el sondeo general es una pasada lo que es estar aquí, ha habido subidas y bajadas, como es de esperar.

Quizás sea la distancia, quizá el tiempo que no pasa para algunas cosas, o será que me desespera no comprender. Pero la verdad es que, pensándolo en frío, mejor quitarse pesos de encima y la mierda que sobra en los lastres.
Hay cosas que ya me parecen tan fuera de lugar y tal absurdas, que son las que me dicen que aquí es donde tengo que tener mente y corazón. Que hay cosas en las que no me merece la pena seguir llorando, seguir pensando, y seguir aguantando.

Es como, no sé. Un grano en el culo enorme.
Eh, no te lo quites, ¡pobrecito!
Pero si llevo ya años con él aquí pegado, que lo único que hace es escocer y molestar.
Pero no, no te lo puedes quitar. Si me lo quito, eh, ¿qué va a hacer el grano?

Pero nada, antes que mi ombligo y el de quienes yo de verdad quiero, aprecio y adoro, va ese grano.
Pero el grano es un conjunto increíble de cosas que ni yo sé ordenar, nadie sabe ordenar.

¿Y sabéis qué os digo?
Que por ahora, el tiempo dirá. Que yo estoy en Madrid, que ahora mi prioridad son mi familia, mis estudios y mi pareja. Y quienes de verdad están ahí como lunares en la piel. Majos, preciosos y que cuando quiero saber de ellos ahí están. Pegados a mí y yo pegados a ellos.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Al final todo pasa.

Frío, pero todo sobra.
Todos dicen que no hay mal que por bien no venga, como siempre, no se debe generalizar, quien parece insignificante te puede tirar tus teorías de habladurías de viejos en tus propias narices.

Ni caminando haciendo estúpidos círculos en la habitación. Todo estorba. 
Una parada en seco, y las alas cayeron por su propio peso. Qué sentido tiene darles uso, cuando llegas allí arriba lo único que puedes hacer es caer, porque ya no hay aire con el que respirar.

Un escalofrío, las gotas de sudor se mezclan con esas lágrimas oscuras. 
Ya en el suelo, sólo queda recogerlas y guardarlas para cuando sea seguro que el vuelo será estable, constante y sin muchos cambios en el viaje.

Al final todo se calma. Al final todo pasa.


lunes, 24 de septiembre de 2012

¿SABÉIS? Hay cosas que no se pueden explicar, son tan complicadas que al final llegas a la conclusión de que deben de ser más simples de lo que aparentan.
Hay gente en nuestro camino que son verdaderos tesoros. Normalmente, los mejores son aquellos que encuentras sin querer, de casualidad, y que dejan un gran peso en tu paseo, si no se convierte en un pilar de tus cimientos.
Os puedo decir, desde mi humilde experiencia, que en estos días, al sentarme junto a la ventana y ver cómo las nubes se moldean con el viento, mi mente se va lejos de esas cuatro paredes. Siempre se van junto a las personas que más necesito, por muy raro que suene, por muy lejos que estén.

Y así pasan mis días. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Para conocer el pánico no hacen falta ni muecas diabólicas ni fantasmas que te pisen los talones. Sólo hace falta quedarte solo contigo mismo. Y ahí le verás se verdadera cara.

domingo, 22 de abril de 2012

Que lo sepas.


Esa sensación violenta de sonreír sin venir a cuento.
El hecho de que sea provocado sin venir a cuento lo hace más especial.


domingo, 8 de abril de 2012



Todo lo bueno tiene que acabar en algún momento para ser capaces de echar de menos.
El echar de menos no implica pasión, llámese dolor, sufrimiento, se puede recordar con un latido sereno y delicioso.

Pero, en cambio, lo malo parece que nunca termina.
Es como un bicho sin nombre que te hace caer cuando menos te lo esperas, que no se ve pero es grande y fuerte.
Desgraciadamente, a lo malo nunca lo echamos de menos, ya sea por miedo a enfrentarnos a ese bicho baboso o a la ceguera que un idiota se provoca.

En cualquier caso, la vida me ha querido enseñar que ni ella confía en sí misma, ¿cómo y en qué vamos a confiar entonces?
Porque todos estamos aburridos de la frase "No dejes que la vida te viva a ti, sino que la vivas tú a ella.".

viernes, 6 de abril de 2012

Interferencias.

Las cosas no pasan porque sí.
Pero no hay por qué buscar razones fuera de la situación, aunque siempre hay interferencias.

Debo decir que la frialdad en ocasiones especiales es un arma poderosa.
Por muchas interferencias que haya.

Mi beneficio hoy es tener la seguridad de que las cosas están bien hechas así.
Pero me da la impresión de que ese regalo no va a llegar nunca.

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Estás loco? Sinceramente.


- Una pregunta.
- Dime, lo que quieras.
- ¿Me serás sincero?
- Pues, hombre... sí, por qué no -me pilló totalmente con la guardia baja, mi           viejo amigo-. Adelante.
- ¿Has sido alguna vez consciente de que estás vivo?

Y así me dejó mi gran y viejo amigo. Dudando de mi existencia, viviendo en un sueño profundo, creyendo que nada era real... o que no había sido capaz aún de darle un sentido lógico a mi vida. 



Y así, gracias a él, comencé a vivir.

domingo, 18 de marzo de 2012

Maldita idiota.


Nunca seré del todo consciente de lo que soy.
Pero nadie puede negar que no le ponga empeño.
Y nadie dará en el clavo nada más que yo.


viernes, 16 de marzo de 2012

Sea.




Deseando que llegue el verano.
Esperando a danzar entre olas y esos colores que se crean en mi cabeza.
Quiero plasmar esas ideas conjugadas en una imagen.

Esos colores que caminan caprichosos por mi cabeza, me susurran idioteces geniales.
Quiero... que llegue.

lunes, 27 de febrero de 2012

Historia.


Está comprobado que todo lo que ha formado una cicatriz debe volver.
Es un síntoma de la Historia, siempre se comporta de la misma forma pero en el contexto que toque.
Aberraciones, horrores, holocaustos, alegrías de un nuevo fin.
La Historia va aprendiendo a que hay que darle al mundo una de cal y otra de arena, ya que nosotros no somos capaces de distribuir nuestra paz y nuestra justicia.

Es como siempre.
Se nos dan oportunidades que no queremos aprovechar.
El hombre tiene en su mano la libertad de todo el que le rodea, ya que su libertad termina cuando comienza la de otro. Pero el hombre arrasa con las libertades que haga falta para que su ego y su bote de poder rebose sin contemplación alguna.

Volverá.
La Historia es Sabia.


domingo, 19 de febrero de 2012

No sé nada.



Y cuanto más pienso qué debo hacer, menos ganas tengo.
Un nivel de concentración exageradamente nulo.
Sensación de extrañeza y pereza extrema.

Quiero meterme en la cama y no salir en un año.
Sí, podéis llamarme cobarde, no perdéis razón ninguna.
Pero me encantaría pisotear esa toalla que tiro cada dos por tres, hacerla mixtos y convertirla en cenizas.


martes, 14 de febrero de 2012

Hoy, 14 de Febrero.





Abajo San Valentín.
Abajo el Corte Inglés.


¿Te has fijado en todo aquello que se te ha ocurrido para el día de hoy para que no piense que te olvidas?
Pues buen.
Un humilde consejo desde el cariño (ahora las ironías me las guardo en el corazón): Todas esas ideas que has desechado, llévalas a cabo durante el resto del año.


Siento decir que San Valentín no era un moñas como el que nos ponen. Una banda rosa y unas cuantas flechitas.
Primero. Ese es el que llamamos comúnmente "Cupido" (que tampoco es).
Segundo. Era un tío que le echó narices en su vida. Tiempos de Claudio II. Infórmense.


Arriba esa no rutina de la sorpresa.
Arriba una flor de papel con ese día grabado.




Os quiero, queridos míos.

Dale la espalda.





Absoluta indiferencia.
Es frecuente que comience con expresiones así mis escritos, mas no me justifico.


Una situación anormal tiene métodos y pasos anormales, la delicadeza encamina a la duda de cómo llevar a cabo el acto.
En definitiva.
Mejor no moverse y que ellos sigan su paso sin pisarme los talones.

domingo, 12 de febrero de 2012

Con él.




Un sencillo ejemplo de una vivencia.
Un primer plano y en el segundo también hay algo.
Una foto que describe tiempo y muchas cosas vividas.
Algo tan sencillo como el blanco y el negro que se combinan hasta mostrar algo sencillo y con significado.


Pero es la parte connotativa y subjetiva de la mísera y engañosa visión.


Pero para mí siguen siendo ellos y lo que me dan cada día algo muy grande: ser ellos.




En cinco minutos.
La vida puede ser eterna en cinco minutos.
Los que esperan mientras algo malo puede estar ocurriendo.
Los que discurren mientras esperas que algo bueno te invada.
El tiempo que se tarda en recapacitar un error.
Los minutos que necesitas para estar más cerca que rozando su nariz.
Un paseo inacabado.
Un momento de silencio.
La imagen que no se te borrará jamás.
El momento en el que una nueva vida se convierte en proyecto.
El momento en el que esa vida, por poco o muy avanzado que esté el proyecto, acabe.
El tiempo que dedicas y posar tu mano en tu vientre y notas cómo palpita.
La espera del escalofrío de placer.


El cúlmen, el éxtasis.
El final, la intensidad del último aliento.




La vida es eterna en cinco minutos.

viernes, 10 de febrero de 2012

Ponte las botas nuevas que las vas a estropear.



Comencemos. Caminemos.
Ponte las botas nuevas que el nuevo camino empieza.
Respira el último aliento, que no lo olerás más.
Vamos hacia una tierra nueva, ya la conocerás.




Una ciudad enorme, llena de colores y de gentes que parecen caminantes pero arreglados. Sumergidos en sus móviles, su vida, y sin ser conscientes si quiera de lo que tienen justo en frente.
El camino al trabajo lo tienen automatizado: las llaves, la puerta, ascensor, botón, primer giro a la derecha y todo recto hasta el suplicio de un nuevo día.

La suerte que ella tenía era que no tenía nada planeado. Se prestó a la suerte de ese mismo amanecer, rezando o algo parecido para que algo bueno sucediese en esa gran ciudad.

Caminaba y caminaba. Como siempre, colores mezclados por todas partes, gente extravagante que creía que nadie le miraba.

Por fin se decidió a ir en busca de su nueva residencia, el lugar donde todo empezaría a partir de una base de 18 años de cultivo. Y allí estaba.

Su maleta era ligera. Dinero, libros, el ordenador portátil, algo de ropa y su cámara. Ella pensó que no necesitaba nada más. Con un poco de suerte vendería fotografías curiosas y haría retratos por unas pocas monedas o el billete más pequeño.

Dicen que sólo hay hombres bohemios. Eso escuchó una vez. Nunca se prestaría ni se daría al amor en esa vieja y anciana ciudad. Ataduras que nunca ves por mucho que te digan, ahí el sentido común no vale, ni la razón, ni los ojos. Nada. Eso es cosa de gente normal. Ella, sencillamente, era de mente sencilla. El amor era muy complicado para su entender.


Nuevas personas que conocer. Una noche. La primera noche. Tendría la batería preparada.
Su vestido más sencillo, las pestañas alargadas y oscuras. Unos ojos atentos a las sombras y al cambio de la antigua ciudad. Descartaría a los nuevos residentes. Ella era sencilla, lo de beber era complicado para su entender. En esa ciudad que se vestía de negro y de luces, esa gran ciudad con tanta historia y leyendas que contar... un desperdicio de tiempo y de neuronas, para su entender. Porque ella era sencilla. De mente sencilla y de bolsillo... vacío.



Miró sus botas y se sumergió en las sombras de esa vieja ciudad.











En una hora sus botas ya eran viejas.

jueves, 9 de febrero de 2012

Bullicio.





Para caminar hay que aprender.
Para aprender hay que saber.
Para saber hay que atender.

Atender requiere observar.
Observar es desear.
Desear es ganas tener.
Tener es valorar.

Valorar puede ser amar.
Si no amas es no soñar.
Si no sueñas no vuelas.
Si no vuelas, caerás.

Caer es la derrota.
Si te derrotan, acabada estás.
Si acabas no sigues.
Si no sigues... no vivirás.

Vivir es aprender.
Aprender es caminar.

¿Qué más...?


Es todo complicado, lioso, a la vez tan sencillo...
Es caminar, es soñar, y es todo.

Y para ello soñé...
Que mis manos se movían solas, inquietas, esperando un "quéhacer".
Mis ojos, siempre buscando, observando, me senté.
En una esquina, en una bulliciosa calle que apareció entre colores brillantes.
Estaba cansada, había tenido un "extraño día".
Mis "extraños días", en realidad, lo son todos (hasta en mis sueños).
Por eso decidí, mente original, nombrar a mi vida: "extrañavida".

La calle estaba más en movimiento de lo que solía ser corriente. ¿Qué ocurría?
Oh no, no te equivoques... La calmada eres tú.
Y cuando estoy calmada... Pues pienso. Miro.

Eso tampoco.. observo.
"¿Qué ves?" Me pregunto.
Qué locuras, todos miran al suelo.
Los coches vienen y van a toda velocidad, los niños a penas ríen, pues van arrastrados del paso apurado de sus padres. Los ancianos de película intentan llevar el ritmo de sus predecesores pero no pueden, y chocan entre sí.

Qué curioso.
Por una vez me siento en calma. Estoy en calma.
¿Cómo poder, yo, seguir ese ritmo? ¿Cómo podía?

Me levanté, sacudí mis pantalones, saqué fuerzas de ningún lugar, y me puse en marcha.
Lo más importante... mirando hacia delante.

jueves, 2 de febrero de 2012

Explicaciones.



Efímero.
Un tránsito absurdo es lo que parece a veces esta vida.
Un trozo de algo que casi nadie sabe con total certeza quién ha creado.
Estúpido.
Doloroso.
Tedioso.

Somos un campo de idiotas.
Cada uno tenemos un color, una particularidad.
El secreto está en quién puede ser más imbécil.

Colores llamativos, sugerentes.
Formas imaginativas, similares a la firma de un demente.

Y hay pétalos negros. En el suelo.
Uno de ellos soy yo. 
De tan idiota, me caí, junto a unos cuantos que ya no tienen cabeza para seguir con más idioteces.

Pero aquí abajo se está bien.
Estamos junto a la hierba, parece tan grande desde aquí abajo...
Los estúpidos de mis superiores me tapan el sol para no absorber tanta luz..
Al no absorber tanta los de por aquí ya no somos tan oscuros, la claridad va llegando poco a poco.
La lluvia tampoco nos alcanzaba, pero teníamos lo justo para poder sanar nuestra enfermiza sed.


Rompimos un poco nuestros faldones y aparecieron unos bonitos y pequeños pies. Y comenzamos a caminar.
Ya nadie quería pertenecer al grupo de impertinentes que se quemaban y se consumían allí en lo alto. No sabían que tanta luz corrompe el color, todos llegamos allí a un terrible otoño, pisaríamos esas hojitas que un día creyeron ser mejores que nosotros y escupiremos sobre sus pedazos.

Pero no hay venganza aquí.
Hay realidad. Efímera explicación. Como nuestro gran prado de apariencia momentánea.

Procuraré que mi Otoño y el de los que me acompañan llegue cuando sea su verdadero momento.
Llegará, nos tomará de la mano y con una tímida sonrisa nos despediremos de algo que fue efímero. Pero que conseguimos hacer grande y fructífero.


domingo, 29 de enero de 2012

Paciencia y tranquilidad.




Blanco y negro.
Como la botella.
Vete a lo claro.

De un manotazo aparta lo que te impide continuar tu caminar.
Piensa que son frágiles ramas secas.

Son simples ramas secas.

sábado, 28 de enero de 2012

Una tímida sonrisa.



Hoy me he tomado la libertad de poner esta foto y divagar algunas cosas sin sentido en base a esta imagen. Espero que no me mate.








Nunca creas que eres menos que perfecta.
Y con eso en mente, siguen pasando mis días.
Porque son míos, de nadie más.


Cuando tropiece, me arrodillaré ante el problema, pensando hacia mis adentros cómo rebanarle el cuello.
Cuando me pierda haré autostop con la camiseta subida, algún salido me llevará hacia donde quiera y mi sonrisa será oculta pero intensa.
Cuando me equivoque me reiré de mi yo de hace un segundo, "¡Estúpida!", ahora toca hacerlo mejor.




La gracia está en hacerme caso a mí misma de vez en cuando.







Tírale el cigarro al loco que te interrumpa. Será gracioso el olor a camisa y carne quemada. Es como las mil que tienes tú.




Hoy nos lo hemos pasado bien.
Hemos aprendido distintas cosas en estos días.
Conocemos defectos, derechos y deberes.
Es bueno dar grandes pasos aunque haya grandes caídas.
Es genial el intercambio de "Gracias." que me causan mil sonrisas.


Amo esos efectos secundarios.




171008