Qué horror cuando se junta el hambre con las ganas de comer.
Se llama la Ley de un tal Murphy, aquella que da por saco en cuanto puede, aquella que hace que desees echarte a dormir y esperar a que cuando amanezca sea otro día, y distinto, y mejor.
Anuncio
sábado, 29 de diciembre de 2012
domingo, 23 de diciembre de 2012
Lo que me parezca.
- No creo que estés en tus cabales... Fue algo tan premeditado y tan astuto que no puedes ser alguien normal.
La sala era oscura, húmeda, y en el aire se masticaba la tensión.
- ¿Quién dice que yo sólo me dejé llevar por lo que sentía? Es la típica excusa de crimen pasional, ¿no? O de una loca celosa que se movía por el odio y decidió acabar con todo.
- No te servirá de nada. La maldad es una enfermedad que nadie sabe curar, pero lo tuyo es enfermizo, Sora, la carcajada después de ver a Víctor volar en pedazos hizo que todo el mundo se volviera hacia a ti. Lo jodido es que tienes es maldita apariencia de no haber roto un plato en tu vida, "¡vaya! una demente que se ríe al ver algo explotar." Y así es como te excusaste ante el mundo.
- Querido amigo, lo hice tan bien que hasta el psicólogo que tendrás que visitar después de esto dudará de si soy o no una demente... siempre que me parezca conveniente salir de aquí, recuerda quién soy.
Silencio. Los ojos claros y cansados de ambos se miraban intensamente mientras el silencio era el señor de todo. Los nudillos del chico eran cada vez más blancos por la furia.
- Él te amaba. ¿Qué harías conmigo entonces, que te mataría con mis propias manos?
Esa sonrisa, dulce y con luz propia, apareció con delicadeza en la cara de Sora.
- Lo mismo que hice con él: lo que me parezca.
La sala era oscura, húmeda, y en el aire se masticaba la tensión.
- ¿Quién dice que yo sólo me dejé llevar por lo que sentía? Es la típica excusa de crimen pasional, ¿no? O de una loca celosa que se movía por el odio y decidió acabar con todo.
- No te servirá de nada. La maldad es una enfermedad que nadie sabe curar, pero lo tuyo es enfermizo, Sora, la carcajada después de ver a Víctor volar en pedazos hizo que todo el mundo se volviera hacia a ti. Lo jodido es que tienes es maldita apariencia de no haber roto un plato en tu vida, "¡vaya! una demente que se ríe al ver algo explotar." Y así es como te excusaste ante el mundo.
- Querido amigo, lo hice tan bien que hasta el psicólogo que tendrás que visitar después de esto dudará de si soy o no una demente... siempre que me parezca conveniente salir de aquí, recuerda quién soy.
Silencio. Los ojos claros y cansados de ambos se miraban intensamente mientras el silencio era el señor de todo. Los nudillos del chico eran cada vez más blancos por la furia.
- Él te amaba. ¿Qué harías conmigo entonces, que te mataría con mis propias manos?
Esa sonrisa, dulce y con luz propia, apareció con delicadeza en la cara de Sora.
- Lo mismo que hice con él: lo que me parezca.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Hasta ellos te traicionan.
No puedes creer ni en tu propia mente, te juega malas pasadas recreándose en tus deseos, esos que despierto no quieres nombrar, porque las manos sudan y el latido se acelera.
Sentirme tranquila, casi no siendo consciente de que lo que estás viviendo no es real, sentir que cada uno de mis músculos está tejido con felicidad, y todo gracias a quien me coge la mano en esa tarde típica de otoño, en un lugar desconocido pero con el atractivo de ser mi hogar. Y el suyo. Porque quien me coge de la mano por fin tiene su propio rostro, su propio olor, no es esa figura que me acompaña sin identidad alguna, esa mancha con calor que me seguía a todas partes y esa estúpida sensación de que ese algo no era nada.
Tenía nombres y apellidos, ¿alegría? ¿terror? Un saco enorme que pesaba toneladas caía de pronto sobre mi cabeza, ¿de qué puñetas hay que vaciar ese saco ahora? ¿A cuál de las voces hay que asesinar a sangre fría, a la que dice que me deje llevar o a la que me dice que no me vuelva a ilusionar con algo de lo que no estoy segura, de algo que tiene que ver con ese puto futuro que nadie conoce?
Debo reconocer que ese jodido futuro es el amigo que me lleva al morbo por conocerle pero que está siempre tan escondido en su juego de secretos que nunca quiero tener cuentas con él nada más que para quedadas que no tienen nada que ver con lo fortuito.
Cuando consigo quitarme esa felicidad por lo que no es real con el despertador, lo primero que se me pasa por la cabeza es un odio inconcebible, ¿qué ha hecho conmigo? Se me vuelven a tambalear mis esquemas de no desear nada que esté más lejano de lo que pueda controlar.
Quién eres tú para hacer que se disparen los sentidos en un jodido sueño.
Sentirme tranquila, casi no siendo consciente de que lo que estás viviendo no es real, sentir que cada uno de mis músculos está tejido con felicidad, y todo gracias a quien me coge la mano en esa tarde típica de otoño, en un lugar desconocido pero con el atractivo de ser mi hogar. Y el suyo. Porque quien me coge de la mano por fin tiene su propio rostro, su propio olor, no es esa figura que me acompaña sin identidad alguna, esa mancha con calor que me seguía a todas partes y esa estúpida sensación de que ese algo no era nada.
Tenía nombres y apellidos, ¿alegría? ¿terror? Un saco enorme que pesaba toneladas caía de pronto sobre mi cabeza, ¿de qué puñetas hay que vaciar ese saco ahora? ¿A cuál de las voces hay que asesinar a sangre fría, a la que dice que me deje llevar o a la que me dice que no me vuelva a ilusionar con algo de lo que no estoy segura, de algo que tiene que ver con ese puto futuro que nadie conoce?
Debo reconocer que ese jodido futuro es el amigo que me lleva al morbo por conocerle pero que está siempre tan escondido en su juego de secretos que nunca quiero tener cuentas con él nada más que para quedadas que no tienen nada que ver con lo fortuito.
Cuando consigo quitarme esa felicidad por lo que no es real con el despertador, lo primero que se me pasa por la cabeza es un odio inconcebible, ¿qué ha hecho conmigo? Se me vuelven a tambalear mis esquemas de no desear nada que esté más lejano de lo que pueda controlar.
Quién eres tú para hacer que se disparen los sentidos en un jodido sueño.
martes, 27 de noviembre de 2012
Nota mental.
Nota mental de hoy:
hacerte temblar como no hacías desde hace tiempo.
masticar el placer que escupe cada poro de tu piel.
caer rendida por dártelo todo.
seguir anotando reglas para no cumplirlas.
hacerte temblar como no hacías desde hace tiempo.
masticar el placer que escupe cada poro de tu piel.
caer rendida por dártelo todo.
seguir anotando reglas para no cumplirlas.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Un juego.
Te propongo un juego.
El juego consiste en que no hay reglas, todo es posible pero sin que nadie se entere. solo tú y yo.
La noche tiene unas horas, indiscutible, pero te contaré un secreto, entre tú y yo: como todo en esta jodida vida, hasta el tiempo es relativo.
Seamos esta noches magos en este mundo, dominemos por una noche el arte de lo eterno, de lo que nunca termina, poniendo fin al tiempo sólo para descansar.
Un escenario cómodo, perfecto. En ningún sitio mejor que entre las sábanas, pero en esta ocasión quiero que sea tu piel quien me envuelva y arranque todo lo que no sea ferviente calor en cada poro de mi piel. Y todo por tu culpa.
No hay reglas, sólo sabremos tú y yo lo que ocurre, sólo jugaremos nosotros dos a ese juego que se ve como algo prohibido, pero que cualquiera que tenga los pies puestos en el mismo suelo que nosotros pierde la cabeza.
Seguiremos la regla de la no cordura, las que creemos nosotros, con tal de hacer que lo racional brille por su ausencia, que nuestras palabras sean susurros cálidos, y respirar sea para grabar a fuego el aroma de algo que es real, aunque estemos jugando a ser unos magos, y pasar así una noche eterna.
Daría lo que fuera por ser una bruja esta misma noche.
El juego consiste en que no hay reglas, todo es posible pero sin que nadie se entere. solo tú y yo.
La noche tiene unas horas, indiscutible, pero te contaré un secreto, entre tú y yo: como todo en esta jodida vida, hasta el tiempo es relativo.
Seamos esta noches magos en este mundo, dominemos por una noche el arte de lo eterno, de lo que nunca termina, poniendo fin al tiempo sólo para descansar.
Un escenario cómodo, perfecto. En ningún sitio mejor que entre las sábanas, pero en esta ocasión quiero que sea tu piel quien me envuelva y arranque todo lo que no sea ferviente calor en cada poro de mi piel. Y todo por tu culpa.
No hay reglas, sólo sabremos tú y yo lo que ocurre, sólo jugaremos nosotros dos a ese juego que se ve como algo prohibido, pero que cualquiera que tenga los pies puestos en el mismo suelo que nosotros pierde la cabeza.
Seguiremos la regla de la no cordura, las que creemos nosotros, con tal de hacer que lo racional brille por su ausencia, que nuestras palabras sean susurros cálidos, y respirar sea para grabar a fuego el aroma de algo que es real, aunque estemos jugando a ser unos magos, y pasar así una noche eterna.
Qué tiene que ver.
Qué tiene una copa
que ver en un sueño.
Una mentira a esas horas
de hacer todo posible y volar.
Sin sentido, mariposas
inundan estas calles.
El miedo tiñe esas horas
de locuras, oscuridad y azar.
Todo en blanco y negro,
los colores huyen al lugar
donde mis pesadillas yacen
y con su sonrisa me mirarán.
Qué estupidez el ir allí,
Pero en algo me equivoco.
Parece casi impensable
El milagro de despertar.
El mundo imaginario, una guerra.
Las mariposas negras con filas alas
cortan el aire, la luz y traen la pena.
La copa rota tu voz envenena.
Grita y corre, nadie te oirá.
Tu llanto quiebra a todo mi ser.
Recuerdo tus ojos sin brillo en mi mente.
La vida queda lejos de este lugar.
Quién diría que ni en los sueños
seguro puedes estar.
- Despierta, respira y dime.
¿Qué tanto te ha incomodado?
- Todo se volvía negro
y desaparecía lo que he amado.
- Toma mi mano y atiende.
¿Crees que algo se ha ido?
- Casi me muero de miedo.
Por un momento, te había perdido.
que ver en un sueño.
Una mentira a esas horas
de hacer todo posible y volar.
Sin sentido, mariposas
inundan estas calles.
El miedo tiñe esas horas
de locuras, oscuridad y azar.
Todo en blanco y negro,
los colores huyen al lugar
donde mis pesadillas yacen
y con su sonrisa me mirarán.
Qué estupidez el ir allí,
Pero en algo me equivoco.
Parece casi impensable
El milagro de despertar.
El mundo imaginario, una guerra.
Las mariposas negras con filas alas
cortan el aire, la luz y traen la pena.
La copa rota tu voz envenena.
Grita y corre, nadie te oirá.
Tu llanto quiebra a todo mi ser.
Recuerdo tus ojos sin brillo en mi mente.
La vida queda lejos de este lugar.
Quién diría que ni en los sueños
seguro puedes estar.
- Despierta, respira y dime.
¿Qué tanto te ha incomodado?
- Todo se volvía negro
y desaparecía lo que he amado.
- Toma mi mano y atiende.
¿Crees que algo se ha ido?
- Casi me muero de miedo.
Por un momento, te había perdido.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Al final todo pasa.
Frío, pero todo sobra.
Todos dicen que no hay mal que por bien no venga, como siempre, no se debe generalizar, quien parece insignificante te puede tirar tus teorías de habladurías de viejos en tus propias narices.
Ni caminando haciendo estúpidos círculos en la habitación. Todo estorba.
Una parada en seco, y las alas cayeron por su propio peso. Qué sentido tiene darles uso, cuando llegas allí arriba lo único que puedes hacer es caer, porque ya no hay aire con el que respirar.
Un escalofrío, las gotas de sudor se mezclan con esas lágrimas oscuras.
Ya en el suelo, sólo queda recogerlas y guardarlas para cuando sea seguro que el vuelo será estable, constante y sin muchos cambios en el viaje.
Al final todo se calma. Al final todo pasa.
Todos dicen que no hay mal que por bien no venga, como siempre, no se debe generalizar, quien parece insignificante te puede tirar tus teorías de habladurías de viejos en tus propias narices.
Ni caminando haciendo estúpidos círculos en la habitación. Todo estorba.
Una parada en seco, y las alas cayeron por su propio peso. Qué sentido tiene darles uso, cuando llegas allí arriba lo único que puedes hacer es caer, porque ya no hay aire con el que respirar.
Un escalofrío, las gotas de sudor se mezclan con esas lágrimas oscuras.
Ya en el suelo, sólo queda recogerlas y guardarlas para cuando sea seguro que el vuelo será estable, constante y sin muchos cambios en el viaje.
Al final todo se calma. Al final todo pasa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



